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Introducción al hinduismo 1: el Dharma Eterno.

  • Foto del escritor: Narayana Putra
    Narayana Putra
  • 16 feb
  • 10 Min. de lectura


''Donde la mente no tiene miedo y la cabeza es tenida en alto


donde el conocimiento es libre


donde el mundo no ha sido roto en fragmentos


por angostos muros domésticos


donde las palabras surgen desde la profundidad de la verdad


donde el esfuerzo incansable estira sus brazos hacia la perfección


donde el claro arroyo de la razón no ha perdido su camino


en el triste desierto de arena del habito muerto


donde la mente es impulsada hacia delante por ti


hacia el pensamiento siempre creciente y la acción


hacia aquel cielo de la libertad, mi Padre, deja que mi país despierte.''

 

Donde la mente no tiene miedo – Rabindranath Tagore

 

Para occidente la India es un gran misterio, una tierra de fascinación. Para nosotros siempre exótica e incomprendida. Y sus religiones o nos son muy atractivas o completamente incomprensibles. Palabras como Yoga, Dharma, Tantra y otras tantas de origen indico han pasado al léxico popular del occidental. Sin embargo, hay pocos entre nosotros que conozcan realmente su significado. Lo que usualmente pensamos a cerca del fenómeno llamado hinduismo es poco discernible como lo es una tupida selva, foránea e inexorable. Entonces ¿qué son estas ideas provenientes de la tierra ‘’donde la mente no tiene miedo’’, como llama a la India el poeta bengalí, en los versos citados en esta introducción?


Empecemos, entonces, con la introducción al hinduismo parte 1.


El hinduismo es un conjunto de religiones, filosofías y tradiciones originarias de la India, que comparten elementos en común; en especial el reconocimiento de los textos sagrados, llamados Vedas, como escritura revelada. Aunque claro, esta es una definición muy amplia. No se trata de una sola religión, con doctrina uniforme, profeta o fundador. No posee una institución universal, como en el ejemplo de la iglesia católica romana. Es más bien una amplia gama de creencias y de ideas, de prácticas y ritos, de espiritualidad y modos de vida.

Pero hinduismo no es su verdadero nombre. En sánscrito, el idioma litúrgico de la antigua India, se llama a esta diversa agrupación de tradiciones con el nombre: Sanatana Dharma.


Sanatana Dharma significa el ‘Camino eterno’, aunque la interpretación de su significado puede variar.


El lenguaje es esencial a la hora de impartir conocimiento, así que comencemos analizando el significado del término Sanatana Dharma meticulosamente.


La palabra Dharma posee muchísimas traducciones al español. Entre ellas se cuentan:

Religión – Camino – Deber – Ley – Enseñanza – Sistema – Guía – Virtud – Orden – Balance – Armonía – Naturaleza -etc.


Las palabras poseen raíces, es decir, porciones de la palabra que comunican el significado principal. Por ejemplo, en español la palabra ‘Camino’ se puede diseccionar en pequeñas partes: la porción Cam- significa ‘paso’, esta es la raíz porque trae el significado principal. Mientras que, la parte final (-ino) nos indica que es un sustantivo. Podemos ver la misma raíz en palabras relacionadas como ‘Caminar, Caminante, Caminadora’ y demás. Todos estos conceptos están relacionados porque comparten raíz.


Así pues, en español tenemos la ventaja de que el sánscrito funciona en manera semejante. Es más, las dos lenguas comparten un origen común. De tal modo, la raíz de la palabra Dharma es ‘Dhri-’, lo cual significa ‘’poseer’’ o ‘’conservar’’. Entonces, Dharma es todo aquello que nos ayuda a conservar el equilibrio del universo, todo lo que causa el sustento de la vida.

Cada cosa posee un Dharma (camino, manera) porque es parte de un todo armónico. Por ello, se dice que significa ‘deber’. El universo está conformado por leyes físicas que determinan todas las cosas. Esto es un Dharma (la física). Incluso cuando el universo parece caótico, y degenera en la entropía (o sea, el caos) lo hace porque hay un Dharma que lo guía hacia la creación, la preservación y la disolución. Este es el Dharma de la impermanencia y la transformación. Todo en el universo está cambiando porque esta es su naturaleza; la naturaleza también puede identificarse como un Dharma.


El Dharma de los seres vivos es nacer, crecer, reproducirse y morir. El Dharma del ser humano es un tanto más complejo porque somos seres racionales y culturales. Entonces, debemos guiar nuestra conducta de un modo que preservemos o conservemos la sociedad – ya que solo podemos pervivir en asociación con otros humanos. Nuestro Dharma, en consecuencia, se denomina ética. El actuar por el bien de los demás, de sí mismo y de la comunidad en general asegura nuestra supervivencia como individuos y como especie. Así de importante es el Dharma.


El Dharma nos ayuda a conservar los recursos y a asegurar la prosperidad de la población para que todos puedan suplir sus necesidades. Cuando alguien actúa contra el Dharma se dice que actúa de manera antiética. No es que el Dharma sea una ley fija que solo una religión o cultura posee y es exclusivamente correcta, no es así. El Dharma depende de lo que es mejor para el individuo y el mundo que le rodea dependiendo del contexto. De tal modo, toda persona posee un Dharma porque todos somos seres morales.


En definitiva, todo lo que trae felicidad a los seres vivos, que los nutre y permite que cumplan el propósito de su existencia -como sea que cada quien lo entienda- es el Dharma. Por eso se dice que el Dharma es universal o eterno, o Sanatana Dharma, como ya habíamos visto antes.


Pero siendo más específicos, Sanatana Dharma se refiere a las ideas espirituales y filosóficas que los antiguos sabios de la India, que reciben el nombre de Rishis (sabios), descubrieron en sus profundas meditaciones. Sanatana es más fácil de traducir porque en español es directamente ‘Eterno’. Sus raíces son ‘San-‘ (siempre) y ‘Tana’ (sistematizado).


A pesar de que hay un origen temporal y geográfico para el Sanatana Dharma (la antigua India del periodo védico), la esencia de estas enseñanzas proviene de aquel Dharma universal que explicábamos antes.


Porque no es que los antiguos sabios hayan inventado sus enseñanzas, sino que como todo ser humano, andaban en busca de respuestas para el fenómeno de vida. ¿Qué es la existencia? ¿Por qué existimos? Y ¿Cómo podemos vivir en armonía y felicidad?


De tal manera, los Rishis se dedicaron a meditar, a pensar y a inquirir en sí mismos y en la naturaleza la respuesta a estas preguntas. Los métodos de estas primeras meditaciones no son muy claros porque ha pasado mucho tiempo, pero sí conocemos su resultado, pues los sabios, inspirados en su travesía místico-filosófica, escribieron himnos y poesías para registrar sus revelaciones. A la colección de estos himnos se le conoce como Vedas.


La palabra Veda proviene de la raíz ‘Vid-‘que significa ver o conocer. Inclusive, las palabras españolas ‘video’ o ‘ver’ comparten un origen común con el término Veda. Entonces, Veda es conocer, no porque alguien nos haya dicho algo, sino porque el objeto del conocimiento ha sido visto, o sea, experimentado directamente.


Nadie le enseñó esto a los sabios de los Vedas, ellos reflexionaron en la divinidad inherente a la naturaleza, al mundo, y al cosmos entero. Ellos accedieron al Dharma universal, que existía antes que la India, el hinduismo e incluso antes que este planeta si quiera fuera.  

 

Con el pasar de los siglos, muchas más reflexiones, innovaciones, reducciones, deducciones e inducciones fueron agregadas a esta revelación primordial (los Vedas); sin que por ello su esencia fuese alterada. Surgieron muchas escrituras (en sánscrito se dice Shastras), dependiendo del humor y aptitud de los diferentes maestros que se sucedieron; puesto que cada ser humano es diferente, a pesar de que experimentamos una única realidad.


Entonces veamos un muy rápido repaso de la historia del hinduismo.


Los Vedas son eternos, como ya hemos dicho. Pero este conocimiento aparece y desaparece según las revoluciones del tiempo. En este ciclo en que vivimos, los himnos védicos se compilaron entre el año 1500 a.C al 1000 a.C, en la región conocida hoy en día como la planicie indo-gangética (actual norte de la India y Pakistan). Unos siglos después se compusieron textos importantísimos como lo son los Upanishads, que contienen las porciones más confidenciales de los Vedas, y que veremos en otros escritos.


Tiempo después se pusieron por escrito las épicas y los puranas, otros textos claves, que contienen relatos de la antigüedad mítico/legendaria y de las divinidades más importantes: como Rama y Krishna. Basados en estas escrituras, llegamos al hinduismo moderno.


En los tiempos de los Vedas, se adoraba principalmente por medio de sacrificios de fuego (Yajña). El objetivo era mantener el equilibrio y flujo de dones entre los seres humanos, el mundo divino y el mundo natural. Estos sacrificios constaban en quemar ofrendas, por ejemplo, pequeñas porciones de alimentos como frutas y mantequilla, en altares diseñados para este propósito, con un fuego (Agni) en el centro. Había sacrificios comunales (Shrauta) y familiares (Grihya). No obstante, en los sacrificios comunales de mayor importancia se sacrificaban animales y se consumía su carne -por ejemplo, el Ashvamedha (sacrificio del caballo)- aunque esta práctica rápidamente cayó en desuso.


Pasado el tiempo, las pequeñas tribus de la India comenzaron a construir ciudades y grandes edificios, entre ellos templos. Por ende, se introdujo la adoración a representaciones físicas de las deidades (llamadas Murti). Pero la adoración no se restringe a los sacrificios ni a los templos, sino que incluye el culto personal y familiar a las deidades que más atraigan al corazón de los devotos. Muchos piensan que se trata de una infinidad de dioses extraños y desconocidos para occidente, pero la identidad de Lo Divino es algo que trataremos en próximos escritos.


Algunos incluso no adoran a ninguna divinidad directamente, sino que se dedican a inquirir sobre el ámbito de lo metafísico (el alma, el espíritu y el estatus del mundo como real o ilusorio). Otros se dedican a practicar rigurosos ejercicios mentales y físicos -el famoso Yoga- para acceder de manera directa al origen y fuente del Dharma universal del que hablábamos. Por último, hay aquellos dedicados al alivio del sufrimiento de los seres vivos y otras actividades benéficas, como medio de comprensión del Sanatana Dharma.


Estos 4 caminos son los famosos cuatro Yogas: Bhakti yoga (devoción) – Jñana yoga (Conocimiento) – Dhyana yoga (contemplación) y Karma yoga (caridad). Algunas escuelas enfatizan uno de estos yogas sobre otros y demás. Pero la practica sincera de los cuatro, incluso si se tiene un Yoga principal, es la situación ideal. Porque no puede ser la devoción sin el conocimiento, ni el conocimiento sin la contemplación, ni la contemplación sin la caridad, ni la caridad sin la devoción.


Hay quienes consideran algunos Dharmas, de origen más cultural que natural/espiritual, como esenciales al Sanatana Dharma, que sería el sistema Varna-ashrama, pero esto no es fundamental en la practica del Dharma, y se puede prescindir de ellos en gran medida -o completamente. Varna significa color, aunque en el sistema jerarquizado de la India premoderna, pero post-védica, se refiere a las cuatro divisiones sociales: Sacerdotes (Brahmanas), Guerreros (Kshatriyas), Agricultores (Vaishyas) y la servidumbre (Shudras). En otro video entraremos más en detalle sobre el tema, pero la sujeción a este sistema controversial es de muy poca importancia para el Sanatani (practicante del Dharma Eterno) de la actualidad.


El sistema de Ashrama (refugio o estadio de vida) provee más beneficios que el sistema de Varna pero no es necesario seguirlo a rajatabla, como en tiempos pasados. En él se considera que la vida humana debe dividirse en cuatro estadios: Brahmacarya (o instrucción sobre el Dharma en la soltería), Grihasthya (o vida matrimonial, social y familiar), Vanaprasthya (o inicio del retiro y desapego de la vida mundana) y Sannyasa (renunciación completa). Está en cada Sanatani el decidir en cual de estos estadios desea pertenecer independientemente de su edad o condición.


Hay cuatro Dharmas más, estos sí fundamentales, llamados Purusharthas o los cuatro objetivos de la vida. En orden de causación (el uno lleva al otro -en el caso de los primeros tres), los cuatro objetivos son: Dharma (ética) – Artha (riqueza) – Kama (placer) – Moksha (Liberación). Los tres primeros pertenecen al cuerpo, el cuarto al Alma. Si una persona no logra Moksha, entonces reencarna de acuerdo a su cultivo del Dharma para disfrutar Artha y Kama. El Dharma de la existencia misma es mover a las Almas -vida tras vida- hasta que logren Moksha.


Entonces, ¿sí esto es lo básico en el Sanatana Dharma, por qué se le llama hinduismo aquí en occidente? Hinduismo es un exónimo, es decir, la designación de un pueblo extranjero a un fenómeno ajeno. Hinduismo proviene de la raíz persa ‘Hind-’, que a su vez viene del sánscrito Sindhu (que significa mar). Sindhu es el nombre de un río -aunque signifique mar- que en español conocemos con ‘río Indo’. Para los persas y los griegos, el Hindostán (tierra del Indo) era toda la tierra al oriente de este río, lo que corresponde con las naciones actuales de Pakistan, India, Nepal y Bangladesh.


En consecuencia, hinduismo es un término sombrilla, usado para designar a muchas tradiciones similares del Hindostán, palabra que proviene de la antigüedad clásica pero que perduró en el tiempo. Si bien algunos practicantes prefieren el término Sanatana Dharma, usar la palabra Hinduismo es un sinónimo aceptable.


Todo lo discutido hasta este punto no es sino la superficie del océano profundo, rico y lleno de vida que es el Dharma y que seguiremos explorando en este blog. Con todo, considero lo dicho hasta ahora tema suficiente para esta introducción del Hinduismo 1: el Dharma Eterno; aunque en última instancia deseo agregar dos versos:


El Manava Dharmashastra, define cómo el Ser Supremo designo un Dharma para todas las cosas:

Los nombres y funciones y profesiones de todas las criaturas, Él (Hiranyagarbha) creó separadamente de acuerdo a la dirección de los Vedas


El Señor creó a los Dioses (Devas), quienes formaron las extremidades (como si fuera) de los ritos religiosos, y los Dioses poseedores de vida, la hueste sutil de Dioses, los Sadhyas, y el eterno sacrificio.


Los tres Vedas, distinguidos con el nombre de Rik, Yayush y Saman, el sacó del fuego, aire y el sol para la ejecución de los sacrificios religiosos.


Manava Dharmashastra 1.21-23

 

Sin embargo, el Dharma en ultimas debe ser superado. Esto se ve rn uno de los textos más importantes del Sanatana Dharma (el Bhagavad Gita), en el que se considera que de entre todos los Dharmas existentes, el único y fundamental es la sinceridad con que nos entregamos a la fuente mismísima del Dharma (El Ser Supremo):


Abandona todas las variedades Dharmas y tan solo entrégate a Mí (Dios). Yo te liberare de

todas las reacciones pecaminosas. No temas.


Bhagavad Gita 18.66

 

Hari Om Tat Sat.

 
 
 

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